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Terra
La Coctelera

RELATOS DE PARQUE (Gabriel Escobar Chica)

 

Es una mañana esplendida.  La luz solar, vislumbra en los cerros orientales del Valle de Aburrá.  El vaho del parque, penetra intensamente, a través del sistema respiratorio de los transeúntes madrugadores, que en ese instante pululan despreocupados por el recinto.

 En el andén de la iglesia, se observa una romería.  Diagonal al nororiente de la puerta principal del atrio de la iglesia, se divisa una panadería; allí posa una señora de talla media, apoyada sobre su brazo derecho -estirado en el muro.

 Raquel, distraída, pide una moneda a una joven; que, con indiferencia se la otorga.  La mendiga, arrastrando sus sandalias, camina con pasos entrecortados; a todo aquel que, se interpone en su camino, le saluda cordialmente. Es notable su falta de aseo personal - "Dentadura en mal estado con un faltante de varias piezas dentales".  Viste con camiseta de niña- de cuello escotado; su edad oscila  entre 30  a 40 años.  Usa una falda corta con un color anaranjado intenso; ajustadas a sus sandalias, lleva insertadas  un par de medias azules cortas.  De sus tobillos penden, un par de pulseras de un color plateado grisáceo.

 Su piel morena transluce, en su faz quemada por el sol, rastros de bubones; vestigios de antaño, una enfermedad dermatológica.

Atravesando su corta cabellera blanca- negruzca;  lleva ceñida una balaca de color rojo púrpura.

En su lento caminar; con su sonido medio audible y lejano; se deja percibir, su alucinada y fantasiosa vocecita; queriendo presagiar un poder inalcanzable; pero; que, su fuero interno le impide lograr.  Su ensoñación imaginaria sólo, será,  quizás posible, mediante su propia percaptación endopsíquica perturbada; con un cúmulo de paraverborrea ininteligible que está muy lejos de poder apreciar.

De su ahuecada voz, inesperadamente, entabla una conversación con su supuesto amigo intrasíquico.  A veces silva entonando una canción, ya pasada de moda, y; que con un soplo de viento, se desprende de sus faltantes dientes.

 Dirigiéndose a la panadería, se perfilan, al pasar junto a mí; unos ojos negros desorbitados; encharcados en un lagrimeo imperceptible color rosa- negruzco.

 En un lapso de tiempo la veo salir de la panadería, rumiando un trozo de pan.

 Caminando con sus ensoñaciones fantasmagóricas inimaginables para nosotros; va Raquel, paulatinamente consumiendo en vida, su bagaje de experiencias incorporadas; indiferentes, tal vez, al entorno que la circunda: un mundo colmado de exhaustivos recuerdos traumatizantes, reprimidos.

Minicuentos (Luisa Fernanda Cuartas)

 

ENTRE LA ESPADA Y LA PARED

Con la taza en una mano y el cigarrillo en la otra, vio como se acercaban a él, la mujer de sus sueños y el amor de su vida.  ¿A quien saludaría primero?

 

DESILUSIÓN

Habían pasado varias semanas desde que emprendiera el viaje. Al bajar del tren, no había nadie esperándole.  Se preguntó si su exnovia le había hecho el favor de enviar la carta que informaba sobre su llegada, o si tal vez... aun seguían enojados con él.